sábado, 17 de agosto de 2013

PARA MIS TAN QUERIDOS ANTONIO EN SU AUSENCIA Y RAMÓN EN SU DOLOR

No sé por dónde empezar.....

no encuentro sosiego, todo es tristeza, soledad, ausencia, dolor...
Por qué existe la muerte? Por qué tenemos que morir?
Por qué nos has dejado así Antonio? Como mi hijo, sin avisarnos, sin despedirnos...
Mi última despedida fue la noche del 15 de agosto, la víspera de mi viaje de regreso a las 9.43 de la noche, para decirte que me iba temprano, al día siguiente, como lo hiciste tú pero sin avisarme, te has ido para siempre y ya no te veré más y eso me causa un profundo dolor, ese vacío enorme que queda en Cádiz, en tu amigo Ramón, en todos los que te conocían y querían, en mí, aunque haya sido corto el tiempo de conocernos, en todos y cada uno de los lugares por donde pasabas y con todos los que se metían contigo y tú con ellos, tus conocidos, tus amigos. 
Tenías la televisión prendida creo, o la radio, no hablamos mucho, no me dijiste que te sentías mal, sonabas algo de prisa, pero normal y pensé que tal vez estarías viendo algo por la tele así que hice una despedida corta y te di las gracias por todo, que nooo, me dijiste, que no des las gracias, que lo hago porque quiero y porque me gusta, que cuándo vuelves... 
Estuve en estas vacaciones primero con mis dos hermanas, la menor Ángela cumplió 50 y lo quiso festejar así, con nosotras, primero en Barcelona y luego en París.
De ahí seguí yo sola para Madrid y estando allí pensé que tenía que hacer todo lo posible ya estando allí, por visitar a mis dos buenos y queridos amigos de Cádiz, a Ramón y a Antonio.....y ahora sólo decir Cádiz, sólo pensar en Cádiz, para mí es Cádiz ellos dos, me duele en el alma.
Y lo hice, encontré un hotel y compré los billetes de tren.
Me fui antes del jueves que era cuando les dije llegaría y los llamé el miércoles por la noche, ya estoy aquí...  Cómoooooo, no venías mañana? 
Nos vimos esa misma noche. Muy emocionados, que no sabía yo cuánto apreciaban el que los hubiera ido a ver.
Antonio me había preparado una habitación en su piso, me lo dijo Ramón, pero a mí no me gusta incomodar. 
Fue como siempre, charlamos mucho y aprendí otra vez mucho de ambos. Antonio me hizo un repaso de todo y me enseñó de nuevo el barrio de la Viña, donde vive Ramón, el barrio Sant María, donde estaba mi hotel, el Hotel Convento, muy bonito, y todas las plazas y calles del Cádiz antiguo, del Cádiz más hermoso. 
Cenábamos en la marisquería Las Flores, el pescaíto frito y él comía sin problema y se tomaba su caña, siempre bromeando (de cachondeo) con los camareros. Nunca se dejó invitar por mí, no eres moderno le bromeaba yo, no es justo que pagues tú siempre. No, decía determinantemente, yo no soy moderno, yo soy viejo y son los hombres los que pagan. 
Vamos ahora por el helado me decía...a eso te invito yo.....que no quillaaaa, que qué pesada eres....
Después caminábamos hasta las 12, 12.30 de la noche hablándome él y mostrándome plazas, calles, dichos, personajes famosos...Yo preguntándole por su niñez, por su familia, por las guerras qe pasó.
Tuvo mi amigo Antonio una niñez muy dura, de pobreza, de hambre, de tristeza, de guerras...
Cuando su madre murió después de que fusilaran a su padre, las tropas de Franco, lo internaron en una casa de niños, las monjas lo llamaban de comunista y de contra...
Mi amigo Antonio no era nada religioso, era muy abierto, humanista y con una lógica y forma de pensar progresista y verdaderamente socialista que ya quisieran muchos políticos tener. Sin embargo (él era ya viudo) me contaba que su mujer era muy religiosa y tenía un altar en casa y que él siempre respetó su religiosidad aunque él nunca iba a la iglesia, no creía en dios. Y cómo, me decía, después de todo lo que he visto y vivido se puede creer que exista un dios....
Tengo tus fotos Antonio, cuánto me alegro de haber alcanzado a última hora (Luis Márquez tenía cerrado)  copiarte a ti y a Ramón una de nuestras fotos de recuerdo, ojalá hayas alcanzado a comer y a disfrutar la caja de galletas que te dejé... 
Aquí abajo, mi querido Antonio en uno de los 4 pozos de mármol del patio del Hotel Convento donde yo estaba bajada, el día de mi ida, cuando me fueron a recoger y a acompañar a la estación de trenes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario